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  • Foto del escritorPierrick Massé

LA NARIZ, de Dmitri Shostakóvich

Actualizado: 21 mar

DATOS PRÁCTICOS

Fechas: del 13 al 30 de marzo del 2023

Entradas: De 17 a 470 euros ver enlace


Entre los días 13 y 30 de marzo el Teatro Real ofrecerá siete funciones de La nariz, de Dmitri Shostakóvich (1906-1975), nueva producción del Teatro Real, en colaboración con la Royal Opera House, la Komische Oper Berlin y Opera Australia.





En esta ópera surrealista y sarcástica, un alto funcionario del estado, burócrata engolado, petulante y clasista, despierta sin su nariz, símbolo de su identidad, estatus social y poderío sexual.


A lo largo de los tres actos de la partitura -una especie de collage musical vertiginoso e iconoclasta-, el protagonista, agraviado, amputado y aturdido, busca desesperadamente su nariz, que adquiere autonomía ‘humana’, usurpándole su categoría social y ascendiendo en el sacrosanto escalafón de la administración. En su frenética persecución interactúa con una galería de personajes caricaturescos -78 cantados y 9 declamados- que conforman un puzle onírico de retales de realidad distorsionada, como en una agotadora pesadilla.


Cuando el joven Shostakóvich, con apenas 23 años, terminó de componer La nariz -estrenada en 1930 en San Petersburgo-, la devastadora dictadura estalinista comenzaba a ‘callar’ a toda una floreciente generación de fantásticos artistas e intelectuales rusos, que tenían que optar por el suicidio, el fusilamiento o la subordinación a los retrógrados y arbitrarios dictámenes del régimen. El compositor optó por vivir, manteniendo con las autoridades soviéticas una relación de ‘tira y afloja’, sometido a una constante vigilancia y censura que marcó toda su creación musical.


La corrosiva partitura de La nariz (1930) y la descarnada Lady Macbeth de Mtsensk (1934) -que se pudo ver en el Teatro Real en enero de 2000, bajo la dirección de Mstislav Rostropóvich- auguraban una brillante carrera operística a su autor, que Stalin cercenó prohibiendo la presentación de ambas obras y dejando a Shostakóvich sin aliento para escribir una nueva ópera.


La nariz estuvo silenciada 40 años en la Unión Soviética, pese a que Nikolai Gogol (1909-1952), que nació casi un siglo antes que Shostakóvich, en plena vigencia del zarismo, reivindicara precisamente el contenido absurdo, apolítico e ‘inútil’ de su relato.


En su puesta en escena de La nariz, Barrie Kosky -conocido por el público del Real gracias a su fantástica versión de La flauta mágica- reivindica la libertad surrealista del cuento de Gogol en detrimento de la crítica social, explorando la atmósfera onírica y burlesca de la ópera con enorme dinamismo y un ritmo cinematográfico, en el que las escenas se suceden en un marco oscuro, a semejanza de una película.


De hecho, Shostakóvich estuvo muy vinculado al cine desde su adolescencia -cuando acompañaba al piano películas mudas para ganarse la vida-, llegando a componer bandas sonoras para más de 30 filmes.


La partitura de La nariz evoca el montaje de secuencias cinematográficas llenas de contrastes, con la incorporación de todo tipo de sonidos y retazos musicales -gritos, susurros, sirenas, ‘charlas polifónicas’, coros atonales, canciones folclóricas, jazz, danzas- con sonoridades ásperas, estridentes y una libertad formal que se burla de los tópicos operísticos con una imaginación desbordante.


La dirección musical de esta partitura única será del inglés Mark Wigglesworth, quien volverá a dirigir al Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real después del éxito, en 2018, de Dead Man Walking, de Jake Heggie. Estará al frente de un elenco coral e internacional encabezado por Martin Winkler, que estrenó la producción en Covent Garden y que participó recientemente en Arabella en el Real, interpretando el papel de Conde Waldner, padre de la protagonista.


Johannes Stepanek, responsable de la puesta en escena de La nariz en el Teatro Real, dirigirá el estreno en España de la cantata satírica Anti-formalist Rayok, de Shostakóvich, en la que participarán el bajo Alexander Teliga, la pianista Judith Jáuregui y miembros del Coro Titular del Teatro Real, bajo la dirección de Andrés Máspero, el 26 de marzo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, ofreciendo otra cara oculta del compositor ruso, escondida bajo los pentagramas de su música.





ARGUMENTO


PRÓLOGO

En la barbería de Iván Yákovlevich.

Iván Yákovlevich está afeitando a Platón Kuzmich Kovaliov, un engreído funcionario, que está claramente a disgusto por las manos malolientes del barbero.


ACTO I

En la casa de Yakovlevich y su esposa.

A la mañana siguiente, Praskovia Osipovna, mujer del barbero, encuentra una nariz humana al amasar el pan que preparaba para el desayuno. Exaltada, acusa a Yákovlevich de habérsela amputado a uno de sus clientes y le exige que se deshaga inmediatamente de ella entre gritos e improperios. Cada vez más confuso, Yákovlevich acaba por lanzarla al río Neva, levantando las sospechas de un inspector de policía por su rara conducta.

En el apartamento de Kovaliov.

En su dormitorio, Kovaliov se despierta esa misma mañana junto a su ayudante, Iván. Mirándose al espejo, se lleva la desagradable sorpresa de que ha perdido su nariz. Rápidamente va en busca del jefe de policía para interponer la denuncia por su desaparición.

En la catedral de Kazán.

En la catedral de Kazán, en medio de un solemne entierro, Kovaliov se encuentra con su nariz, que ha cobrado vida propia. Ha alcanzado el tamaño de un ser humano y ha adquirido mayor rango que su dueño dentro del funcionariado, por lo que se niega rotundamente a volver a su rostro. En un breve despiste de Kovaliov, logra escaparse.


ACTO II

En las oficinas del periódico.

Kovaliov no da con el jefe de policía en un primer momento, por lo que decide acudir al periódico, tapando parcialmente su rostro abochornado por la ausencia de su nariz. Allí, un empleado está escribiendo un anuncio sobre la desaparición de un perro. Kovaliov le pide que haga lo propio con su nariz a lo que el empleado no cree su historia y no hace mayor caso. Ante esa tesitura, Kovaliov no tiene otra opción que destapar su cara para probar que, efectivamente, su nariz está en paradero desconocido. El empleado y el resto de sus compañeros reaccionan burlándose de Kovaliov, lo que le hace avergonzarse aún más. Insiste en que no puede publicar la noticia; si lo hiciera, pondría en riesgo la credibilidad del periódico. Como gesto conciliador, el empleado le ofrece rapé a Kovaliov, lo que le lleva a perder los papeles y responder enfurecido a los empleados del periódico, que, no obstante, siguen sin tomarle del todo en serio.

En el apartamento de Kovaliov.

Encontramos a Iván, ayudante de Kovaliov. Está solo y cantando al amor con el acompañamiento de la balalaika. Es bruscamente interrumpido por Kovaliov. El monólogo de Iván pasa a ser el de Kovaliov, y lo que era una oda al amor pasa a ser un patético soliloquio de autocompasión.


ACTO III

En las calles de San Petersburgo.

La nariz pretende huir de la ciudad. Está siendo perseguida por la policía. Recibe un disparo y es finalmente arrestada.

En el apartamento de Kovaliov.

Es llevada a su legítimo dueño, Kovaliov. Sin embargo, cuando intenta devolverla a su sitio, su cara, fracasa. Incluso con ayuda médica resulta imposible volver a pegarla a su rostro.

Paralelamente, en los apartamentos de Kovaliov y Podtóchina.

Kovaliov cree que todo esto se debe a una maldición de Madame Podtóchina por haber rechazado la propuesta de matrimonio con su hija, de tal forma que escribe a Podtóchina pidiendo que retire la maldición. Ella lo malinterpreta y entiende que Kovaliov ha recapacitado y ahora acepta la propuesta de matrimonio.

En el apartamento de Kovaliov.

A la mañana siguiente, Kovaliov despierta habiendo recuperado su nariz. Exultante, baila una polka. Con su nariz, vuelven su rango, su autoestima y su exagerada confianza en sí mismo. Recibe a su barbero, Yákovlevich, recién salido de la cárcel, para que lo afeite una vez más.

En las calles de San Petersburgo.

Kovaliov sale a pasear por la avenida Nevsky, la principal de la ciudad, triunfante y eufórico. Allí se encuentra con Podtchine, quien lo invita a cenar con su hija. Acto seguido, Kovaliov coquetea con una muchacha de la avenida haciendo ver, con sorna, que rechaza la proposición.






Ópera en tres actos

Música de Dmitri Shostakóvich (1906-1975)

Libreto de Dmitri Shostakóvich, Yevgueni Zamiatin, Gueorgui Ionin y Aleksandr Preis, basado en la historia homónima de Nikolái Gógol

Estrenada en el Teatro Maly Óperny de Leningrado el 18 de enero de 1930

Estreno en el Teatro Real

Nueva producción del Teatro Real, en colaboración con la Royal Opera House, la Komische Oper Berlin y la Ópera Australia



Equipo artístico

Director musical | Mark Wigglesworth

Director de escena | Barrie Kosky

Escenógrafo e iluminador | Klaus Grünberg

Figurinista | Buki Shiff

Coreógrafo | Otto Pichler

Dramaturgo | Ulrich Lenz

Director del coro | Andrés Máspero



Reparto

Platón Kuzmitch Kavalyov | Martin Winkler

Iván Yákovlevich / Encargado de la oficina del periódico / Médico / Horzev-mirza / Taxista | Alexander Teliga

Praskovaya Ossipovna / Una vendedora de pan | Ania Jeruc

Inspector de policía / Eunuco | Andrey Popov

Iván / Policía / Señor / Eunuco / Jefe adjunto a la policía | Vasily Efimov

La nariz / Eunuco | Anton Rositskiy Lacayo / Iván Ivánovich / Estudiante | Stephan Astakhov

Yarishkin / Eunuco / Hombre enojado en la catedral | Dmitry Ivanchey

Pelageya Grigorievna Podtóchina / Señora Respetable | Margarita Nekrasova

La hija de Podtóchina / Señora en la Catedral | Iwona Sobotka

La vieja condesa | Agnes Zwierko

Presentadora | Anne Igartiburu

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real



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Fuente: Teatro Real de Madrid


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