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  • Foto del escritorPierrick Massé

RIGOLETTO, de Guiseppe Verdi.

Actualizado: 22 mar

DATOS PRÁCTICOS

Fechas: del 02 de diciembre 2023 al 02 de enero del 2024

Entradas: De 18 a 475 euros ver enlace



LA RISA DIABÓLICA


El Teatro Real estrenará el próximo 2 de diciembre una nueva producción de Rigoletto, de Giuseppe Verdi -en coproducción con la ABAO Bilbao Ópera y el Teatro de la Maestranza de Sevilla- de la que se ofrecerán 22 funciones, hasta el 2 de enero de 2024.




El estreno de Rigoletto, en el Teatro de La Fenice, en 1851, fue precedido de varios encontronazos con la censura veneciana, que se opuso a la descarnada visión de la vida cortesana patente en el libreto de Francesco Maria Piave -a partir de Le Roi s’amuse, de Victor Hugo-, con un protagonista contrahecho y perverso, que desenmascara, con su risa diabólica, la podredumbre de una sociedad corrupta, cruel y degenerada, que él mismo encarna con su deformidad física y moral.


La trama de la ópera, terrible, se centra en la maldición que lanza el Conde de Monterone a Rigoletto por burlarse de la deshonra de su hija. Esta premonición -cuyo tema, la maledizione, late del principio al final de la ópera- será el tormento del bufón y el preludio de su desgracia: su hija, la inocente Gilda, que él aísla y protege, será seducida por las artes amatorias de su amo, el libertino Duque de Mantua, y raptada por los cortesanos, muriendo por amor, en una maquinación fatídica que él mismo engendró.


El potente drama de Victor Hugo, de tintes shakespearianos, inspiró una partitura de grandísima intensidad dramática, unidad estructural y una genial escritura musical, capaz de describir con impresionante concisión y belleza, la complejidad y ambivalencia de los personajes y el devenir de la trama, que transcurre con tensión y fluidez del primer al último compás.


Miguel del Arco, responsable de la puesta en escena, ha creado una producción que indaga en la angulosa personalidad del personaje titular, víctima y verdugo, maltratado y maltratador, convirtiendo la obra en un descorazonador retrato de nuestra sociedad actual, complaciente con las actitudes más espurias y crueles.


La sed de poder -voraz, cegadora e insaciable- crea monstruos que aglutinan a su alrededor, con avasalladora fuerza centrípeta, una sociedad servil y gregaria que normaliza las situaciones más atroces, aceptando, enmascarando y hasta aplaudiendo la crueldad, la humillación, el estupro, la calumnia, la violencia o la venganza. Solamente el amor puede sobreponerse a la deshumanización del alma, abriendo una brecha de luz y esperanza en el mundo oscuro del Rigoletto verdiano, que Miguel del Arco nos acerca.


La espectacular escenografía de Sven Jonke y el sugerente diseño de luces de Juan Gómez-Cornejo acompañan las tensiones del drama y las contradicciones, pasiones y sentimientos de los personajes, retratados con los potentes figurines de Ana Garay.


Nicola Luisotti, que ya dirigió este título en el Teatro Real en 2015, volverá a hacerlo al frente de tres repartos estelares y del Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Christoph Koncz dirigirá cuatro funciones.


Darán vida al quinteto protagonista los barítonos Ludovic Tézier, Étienne Dupuis y Quinn Kelsey (Rigoletto), los tenores Javier Camarena, Xabier Anduaga y John Osborn (Duque de Mantua), las sopranos Adela Zaharia, Julie Fuchs y Ruth Iniesta (Gilda), los bajos Simon Lim, Peixin Chen y Gianluca Buratto (Sparafucile) y las mezzosopranos Marina Viotti, Ramona Zaharia y Martina Belli (Maddalena).


Rigoletto, una de las óperas más queridas y representadas a lo largo de toda la historia del Real, volverá en su cuarta producción desde la reapertura del Teatro, después de las de Daniel Lipton y Graham Vick (2001), Roberto Abbado y Monique Wagemakers (2009) y Nicola Luisotti y David McVicar (2015).


La producción del Teatro Real que ahora se estrena será una nueva lectura dramatúrgica y escénica de la genial partitura de Verdi, cuya visión desalentadora e inquietante de nuestra sociedad sigue cuestionándonos, incomodándonos y confrontándonos con lo más oscuro de nuestras almas.





ARGUMENTO


Acto I

Cuadro1

El duque de Mantua está celebrando una fiesta en su palacio y observa atentamente a todas las mujeres presentes. Le cuenta a su cortesano Borsa que ha visto a una joven en la iglesia con la que le gustaría tener trato; la ha seguido y sabe que vive en un barrio pobre de Mantua. El conde Ceprano está abandonando la fiesta acompañado de su mujer, cuando el duque se fija en ella y le dirige sus atenciones en presencia de su celoso marido, a quien Rigoletto, el bufón de la corte, ridiculiza con crueldad. Marullo, otro de los cortesanos, bromea con el rumor de que el deformado Rigoletto tiene novia. El duque y Rigoletto discuten sobre cómo apaciguar al enojado Ceprano: ¿debe ser exiliado o decapitado? Mientras tanto, este conspira con Marullo, Borsa y otros cortesanos para vengarse del bufón, el cual les ha convertido a todos en objeto de sus maliciosas burlas con frecuencia. La llegada de Monterone, un noble cuya hija ha sido seducida y luego abandonada por el duque, interrumpe la fiesta. Rigoletto se burla despiadadamente de él y el duque ordena que arresten a Monterone. Este los maldice y lanza una maldición sobre el bufón por ser capaz de mofarse hasta del dolor de un padre.


Cuadro 2

Rigoletto tiene una casa en la ciudad junto a los muros del palacio de Ceprano. Mientras se dirige a ella, muy preocupado por la maldición de Monterone, se encuentra conSparafucile, un asesino a sueldo. Este ha estado vigilando la casa y sabe que Rigoletto esconde dentro a una mujer; como intuye que el bufón es un hombre con rivales y enemigos, le ofrece sus servicios. Rigoletto rechaza su oferta, pero le pregunta cuándo y dónde podría localizarle en el futuro. Para su vergüenza, reconoce que tiene muchas cosas en común con el asesino, y clama contra el destino que le ha condenado a la soledad y la deformidad en un mundo en el que sólo convirtiéndose en bufón puede sobrevivir. No es la novia de Rigoletto, sino su hija Gilda, quien vive en la casa y quien corre a abrazarlo cuando entra por la puerta. Ha sido criada en el campo sin conocer la identidad de sus padres, y sólo recientemente se le ha permitido viajar a Mantua para vivir con su padre. A pesar de su insistencia, Rigoletto no responde a ninguna de sus preguntas sobre su madre muerta; ni siquiera le dice cuál es su nombre. Cuando le pide permiso para visitar la ciudad, el bufón se lo niega furiosamente, pues teme que los ojos de la corte puedan fijarse en ella, y ordena a Giovanna (la criada que ha contratado para cuidarla) que la vigile. El duque, disfrazado con ropas humildes y escondido en las sombras, escucha todo cuanto dicen. Gilda se siente culpable; no le ha contado a su padre nada sobre el joven que la observa en la iglesia y que ahora ocupa sus pensamientos. Ayudado por Giovanna, a la que previamente ha sobornado, el duque entra disfrazado en el jardín y se declara a Gilda diciendo llamarse Gualtier Maldé y ser un estudiante pobre. Muy asustada en un primer momento, Gilda cede poco a poco ante el amor del duque. Giovanna oye pasos acercándose y, temiendo que se trate de Rigoletto, previene al duque, que se marcha contrariado. Pero los pasos no son de Rigoletto, sino de Marullo y Borsa, a los que se unen después Ceprano y los demás cortesanos mientras Gilda repite como en trance el nombre de su amado. Cuando aparece Rigoletto, Marullo hace callar a su secuaces y convence al bufón de que se han reunido allí para raptar a la mujer de Ceprano, que vive en el palacio del otro lado de la calle. Amparados por la oscuridad de la noche, los cortesanos vendan disimuladamente los ojos de Rigoletto y le piden que sujete la escalera con la que saltan el muro, entran en la casa y raptan a Gilda. Rigoletto no puede oír sus gritos en la lejanía, pero cuando descubre que lleva los ojos vendados y que la casa está vacía, se da cuenta de la artimaña de Marullo. Angustiado, recuerda la maldición de Monterone.



Acto II

El duque vuelve para encontrarse con Gilda, pero descubre que la casa está vacía. De vuelta en su palacio, maldice a aquellos que le han robado su trofeo. Mientras está lamentándose, los cortesanos irrumpen para contarle sus fechorías de la pasada noche. El duque adivina con rapidez que la ‘novia’ y la hija de Rigoletto son la misma persona y, cuando los cortesanos le comunican que la tienen encerrada en una habitación, el duque se dirige hacia allí entusiasmado. Rigoletto deambula por el palacio buscando a Gilda mientras intenta ocultar su angustia a los cortesanos, los cuales se burlan de él a escondidas. Por las preguntas que hace un paje, deduce que Gilda está ya en brazos del duque y revela con desesperación que la mujer raptada es su hija. Repentinamente enfurecido, se enfrenta a los cortesanos, pero estos le retienen y le impiden verla. Pronto aparece Gilda, que se arroja llorando en los brazos de su padre. Rigoletto ordena a los cortesanos que abandonen la sala y Gilda confiesa avergonzada su relación con el hombre que solo ahora sabe que es el duque. Mientras es conducido a prisión, Monterone se lamenta de que su maldición se haya revelado inútil, pero Rigoletto le jura que la mano de la venganza acabará golpeando al duque.


Acto III

Un mes después, Rigoletto tiene preparada su venganza, y espera con Gilda junto a la posada de Sparafucile, que se encuentra en la orilla del río Mincio. La hermana de Sparafucile, Maddalena, es una bailarina callejera que se ha citado esa noche con el duque. Cuando este entra en la posada disfrazado de soldado, pide vino a Sparafucile y pregunta por Maddalena. Rigoletto alza a Gilda para que esta pueda contemplar a través de un oquedad del muro la infidelidad del duque; Gilda, que sigue enamorada de él, está desconsolada. Rigoletto le pide que se disfrace de muchacho y que cabalgue hasta una posada de Verona donde se encontrará con ella a la mañana siguiente. Una vez que ha partido, Rigoletto pacta con Sparafucile el pago por asesinar al duque, prometiendo volver a medianoche para recoger el cadáver. Sparafucile, que desconoce la identidad de la víctima, pregunta por su nombre: “Su nombre es Crimen”, responde Rigoletto, “¡y yo soy Castigo!”. Mientras Sparafucile conduce al duque a la habitación donde se reunirá con Maddalena, se desata una tormenta. La mujer se ha encaprichado del guapo soldado e intenta persuadir a su hermano de que no lo mate. Él se niega y le arroja el saco que contendrá el cadáver para que lo remiende. Sabiendo que el duque se encuentra en la posada, Gilda vuelve sobre sus pasos y espera fuera. Maddalena propone a Sparafucile matar a Rigoletto en vez de al duque y repartirse el dinero, pero Sparafucile, una vez más, se niega enfadado. Sin embargo, las súplicas de su hermana le convencen para matar en su lugar al primer viajero que toque a la puerta de la posada esa medianoche y entregar su cadáver a Rigoletto metido en un saco. Divida entre el amor que siente por el duque y por su padre, Gilda, que ha escuchado el plan, decide sacrificarse por este y llamar a la puerta en su lugar. Maddalena abre la puerta y Sparafucile hunde su cuchillo en el corazón de Gilda mientras los cielos se abren sobre sus cabezas. Rigoletto regresa a medianoche para reclamar su premio; Sparafucile le arroja el pesado saco con el cuerpo, le insta a lanzarlo al río cuanto antes y desaparece. Rigoletto se jacta ante el cadáver y, cuando empieza a arrastrarlo hacia el río, oye al duque cantar a lo lejos. Abre entonces el saco y se encuentra a Gilda moribunda, que le ruega que la perdone. Cuando muere, Rigoletto –recordando una vez más la maldición de Monterone– cae sobre el cuerpo de su hija.




Melodramma en tres actos

Música de Giuseppe Verdi (1813-1901)

Libreto de Francesco Maria Piave, basado en la obra de teatro Le roi s’amuse (1832) de Victor Hugo

Estrenada en el teatro La Fenice de Venecia el 11 de marzo de 1851

Estrenada en el Teatro Real el 18 de octubre de 1853

Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con la ABAO Bilbao Ópera y el Teatro de la Maestranza de Sevilla



Equipo artístico

Dirección musical: Nicola Luisotti

Christoph Koncz __ 18, 26, 29 dic; 2 ene

Dirección de escena: Miguel del Arco

Escenografía: Sven Jonke (Numen/For Use) + Ivana Jonke

Vestuario: Ana Garay

Iluminación: Juan Gómez-Cornejo

Coreografía: Luz Arcas

Dirección del coro: José Luis Basso


Reparto

Duque de Mantua: Javier Camarena __ 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 27, 30 dic

Xabier Anduaga __ 3, 7, 10, 13, 18, 29 dic; 2 ene

John Osborn __ 6, 12, 15, 19, 23, 26 dic

Rigoletto: Ludovic Tézier __ 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 27, 30 dic

Étienne Dupuis __ 3, 7, 10, 13, 18, 29 dic

Quinn Kelsey __ 6, 12, 15, 19, 26 dic; 2 ene

Gilda: Adela Zaharia __ 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 27, 30 dic

Julie Fuchs __ 3, 7, 10, 13, 18, 29 dic

Ruth Iniesta __ 6, 12, 15, 19, 26 dic; 2 ene

Sparafucile: Simon Lim _ 2, 5, 8, 11, 14, 18 dic y 2 ene

Peixin Chen _3, 7, 13, 17, 19, 20, 23, 29 dic

Gianluca Buratto _ 6, 10, 12, 15, 26, 27, 30 dic

Maddalena: Marina Viotti __ 2, 5, 6, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 27, 30 dic; 2 ene

Ramona Zaharia __ 3, 7, 10, 13, 18, 26, 29 dic

Martina Belli __ 12, 15, 19 dic

Giovanna: Cassandre Berthon __ 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 27, 30 dic

Marifé Nogales __ 3, 6, 7, 10, 12, 13, 15, 18, 19, 26, 29 dic; 2 ene

Conde Monterone: Jordan Shanahan __ 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 27, 30 dic

Fernando Radó __ 3, 6, 7, 10, 12, 13, 15, 18, 19, 26, 29 dic; 2 ene

Marullo: César San Martín __ 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 27, 30 dic

Isaac Galán __ 3, 6, 7, 10, 12, 13, 15, 18, 19, 26, 29 dic; 2 ene

Matteo Borsa: Fabián Lara __ 2, 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 27, 30 dic

Josep Fadó __ 3, 6, 7, 10, 12, 13, 15, 18, 19, 26, 29 dic; 2 ene

Conde Ceprano: Tomeu Bibiloni

Condesa Ceprano: Sandra Pastrana

Un paje: Inés Ballesteros

Un ujier: Claudio Malgesini: (2, 5, 7, 10, 12, 14, 17, 19, 23, 27, 30 dic.)

Juan Manuel Muruaga (3, 6, 8, 11, 13, 15, 18, 20, 26, 29 dic.2 ene.)

Bailarinas Ángela Cibeles, Claudia Conte, Mado Dallery, Beatriz de Paz, Natalia Fernades, Teresa Garzón, Elena González, Marta Hernández, Lucía Montes, María Pizarro, Isabela Rossi, Rocío Tejeda, Candela Villaseñor, Sélam Zapater

Actores Alberto Barahona, Alex Dios, Segio Jaraiz, Alberto Novillo, Mario Sánchez


Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real




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Fuente: Teatro Real de Madrid


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