top of page
  • Foto del escritorManuel Alméstar

HADRIAN de Rufus Wainwright

Actualizado: 15 mar

DATOS PRÁCTICOS

Fechas: el 27 de julio 2022

Entradas: De 11 a 151 euros ver enlace



EL AMOR DETRÁS DEL GUERRERO



Madrid, 21 de junio de 2022. ─ El próximo 27 de julio, el Teatro Real culminará la actual temporada con el estreno de Hadrian, segunda incursión en la ópera del cantautor canadiense-estadounidense Rufus Wainwright, que se ofrecerá en versión semi-escenificada protagonizada por el barítono Thomas Hampson, quien dio vida al emperador Adriano en el estreno absoluto de la obra en Toronto en 2018.

Haciendo uso de una paleta musical que el propio autor define como «más oscura y potente» que la de su primera ópera –Prima donna–, tejida con largas líneas melódicas mezcladas con ricas texturas orquestales,

Wainwright construye un relato verdaderamente apasionante.

El complejo entramado vocal estará defendido por Thomas Hampson en el papel titular, Ainhoa Arteta (Plotina), Santiago Ballerini (Antinous), Rubén Amoretti (Turbo) y Vanessa Goikoetxea (Sabina) entre otros. Junto a ellos, el Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real, bajo la dirección musical de Scott Dunn.

Las impactantes imágenes del fotógrafo Robert Mapplethorpe y la dirección de escena de Jorn Weisbrodt, completan este interesante espectáculo.





Rufus Wainwright describe así su elección de este personaje histórico para su segunda ópera: “Cuando leí por primera vez las fabulosas Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, una novela que inspiró al menos a tres generaciones de hombres homosexuales, me asaltó al instante la idea de transformar este tema histórico en forma de ópera. Tanto su naturaleza íntima como su salvaje grandeza parecían perfectamente adecuadas para lo que la ópera hace mejor: crear una hiperilustración de las oscuras vidas interiores de las personas que se enfrentan a formidables circunstancias exteriores y, al mismo tiempo, recorrer musicalmente las dimensiones surrealistas de lo que hay entre ellas. En mi opinión, ninguna otra forma teatral retrata

verdaderamente la vida en una miríada de colores vibrantes y brillantes como lo hace la ópera, y la historia del emperador romano Adriano es un diamante perfectamente tallado para esa tarea”.

La ópera se centra en el verdadero pero problemático amor del emperador por el bello joven Antinoo. Mientras el oscuro espectro del monoteísmo se acerca anunciado por los judíos y los primeros cristianos, hasta destruir el antiguo sistema de creencias paganas. La investigación histórica asegura que muchas partes de la vida y el legado de Adriano fueron destruidos por sus detractores y, aunque fue un gobernante productivo y justo, su masacre de los judíos no puede ser olvidada, y es un punto principal de la obra.

Así, Rufus Wainwright concluye: “Casi inmediatamente después de la muerte de Adriano, los dictados patriarcales de la humanidad se apoderaron de la narración, dejando que la patética observación antigua de que "lloró como una mujer" cuando Antinoo se ahogó, ensombreciera todos sus logros”.




ARGUMENTO:

INTRODUCCIÓN A LA ÓPERA

Hadrian crea la historia del último día del emperador romano que gobernó entre los años 117 y 138 de nuestra era. Parece que Adriano es más conocido por la construcción en Britania del muro que lleva su nombre y por su conflicto con Judea contra el auge del monoteísmo. Pero es en gran medida desconocido por lo que podría ser su mayor legado, el haber vivido abiertamente como homosexual y su profundo e inquebrantable amor por otro hombre, Antinoo. Las relaciones homoeróticas eran aceptables entre la nobleza romana de la época, pero únicamente cuando el objetivo era la instrucción carnal entre un hombre adulto y un joven que era esclavo y estaba sometido a su amo. Antinoo, además de ser un hombre libre, era demasiado mayor para que esa relación fuera autorizada y, lo que más preocupaba al entorno de Adriano, que Antinoo era tratado por Adriano como un compañero de plena igualdad en su amor. Adriano conoció a Antinoo en Grecia mientras recorría el Imperio y pasaron los siguientes seis años juntos continuando ese recorrido. Casi al final de sus viajes, contemplando la perspectiva feliz de una vida juntos en Tibur, la magnífica villa de Adriano en las afueras de Roma, Antinoo murió en circunstancias sospechosas ahogado en el Nilo. En nuestra ópera, ofrecemos una explicación a la muerte de Antinoo y a la política de Adriano. Exponemos su dolor infinito y presentamos la relación de Adriano con Antinoo como una de las mayores historias de amor de todos los tiempos.

PRIMER ACTO - LA NOCHE DE LA MUERTE DE ADRIANO

El primer acto comienza en Tibur, la villa de Adriano en las afueras de Roma. Es el último día de la vida de Adriano. Adriano está gravemente enfermo y sigue profundamente afligido por la muerte de Antinoo. Está rodeado por su corte y el comandante de su ejército, Quintis Marcius Turbo, le presiona; todos ellos esperan ansiosamente que Adriano retome el mando. El Imperio está inestable, y en Judea se está gestando una rebelión; ¿dónde está su líder? 12 Adriano recibe la visita de dos deidades que solo él puede ver y oír, provocada por el dolor y por la fiebre a partes iguales: Plotina, la emperatriz que condujo a Adriano hasta su trono, y su marido, el emperador Trajano, que fue una figura paterna para Adriano. Plotina ha venido para insistir en que Adriano, en sus últimos momentos, supere su dolor y se enfrente a la amenaza invasora del monoteísmo. Plotina teme que un Dios borre a todos los demás y ella sea olvidada. Trajano es más comprensivo con el corazón roto de Adriano y ha venido a protegerlo de la fuerte influencia de Plotina. A medida que el acto avanza y ante la negativa de Adriano a dejar de lado su dolor y su cuestionamiento de la traición en torno a la muerte de Antinoo, Plotina hace un trato con Adriano. Ella ofrecerá a Adriano acceso al pasado y le dará dos noches con Antinoo a cambio de que actúe contra Judea y la amenaza monoteísta. Adriano acepta y nos facilita un viaje en el tiempo.

SEGUNDO ACTO - SIETE AÑOS ANTES EN UNA ARBOLEDA DE GRECIA

El segundo acto nos lleva al pasado y a Grecia. Adriano reconoce la noche inmediatamente. Es la noche en que Adriano conoció a Antinoo. Adriano es consciente de que está reviviendo una experiencia, pero Plotina le advierte que no puede hacer nada para alterar el pasado y su historia. Cuando comienza el acto, el séquito de Adriano está recorriendo el Imperio y es recibido en Grecia y en la fiesta de Robigalia, una fiesta de la cosecha. Hay mucha pompa y celebración, se va a preparar un sacrificio. Aquí conocemos a la esposa de Adriano, Sabina, una mujer de corazón tierno, enfriado por la falta de atención, y percibimos cierta amargura, está claro que el matrimonio de Sabina y Adriano es solo apariencia. Adriano, un brillante orador, pronuncia un discurso que muestra tanto su gran amor por Grecia como su humildad personal. Esto inspira a su esposa Sabina a recordar su amor por su marido y en una tierna aria le suplica su atención. En este acto también volvemos a encontrarnos con Turbo, amigo de la infancia de Adriano y jefe de su ejército. Turbo siente un profundo amor por Adriano y una gran preocupación por el legado de Adriano, por lo que intenta protegerle de lo que Turbo considera decisiones poco prudentes. Avanza el acto y Plotina visita a los mortales bajo la apariencia de una Sibila que hace una ominosa predicción sobre el lugar de Antinoo en el mundo de Adriano y su futuro. Adriano ignora cualquier sombría advertencia y se deja llevar por la alegría de pasar estos preciosos momentos en presencia de su amado. El acto concluye con la invitación de Adriano a Antinoo para que se una a su viaje y a su vida.

TERCER ACTO - SEIS AÑOS DESPUÉS A BORDO DE UNA BARCAZA EN EGIPTO

El tercer acto comienza en un lugar fuera del tiempo donde somos testigos del amor entre Adriano y Antinoo, que ha madurado hasta convertirse en 14 la pasión cómplice de las almas gemelas. Al reanudarse la acción vemos que han pasado seis años y ha continuado el recorrido por el Imperio. El séquito lucha contra el sentimiento de desvanecimiento y agotamiento, todos se han cansado de la fiesta y todos echan de menos Roma. Antinoo se ha convertido para todos en la luz de su viaje. Ofrece sabiduría y perspicacia y su compañía es bienvenida y buscada. Antinoo es una presencia respetuosa y respetada por todos, excepto por los que están preocupados por la situación política actual y, sobre todo, por Turbo. A Turbo le preocupa que Antinoo posea el corazón de Adriano y, lo que es más preocupante, que Adriano le escuche en lo referente a frenar la maquinaria bélica que Turbo y los militares de Roma consideran necesaria para mantener la prosperidad del Imperio. En este momento, Adriano se encuentra mal de salud y está angustiado por dos motivos. Está abatido por tener que revivir esa trágica noche -y no poder hacer nada al respecto- y cansado por verse obligado a sufrir la enfermedad que sigue atormentándole en el presente. Plotina asegura a Adriano que todo merecerá la pena y que agradecerá conocer por fin la verdad. Mientras tanto, Turbo ha manipulado a Sabina para que participe en un plan que separará a los amantes. Ella interpretará a una Sibila que profetizará la recuperación de la salud de Adriano si Antinoo se sacrifica por Adriano. Pero cuando, bajo la apariencia de la sibila, Sabina es testigo del amor que se profesan los dos hombres, llega a comprender que el sentimiento de Adriano por Antinoo no es un rechazo hacia ella, sino un amor sincero. Sabina intenta deshacer el engaño, pero llega demasiado tarde y Antinoo perece prematuramente a manos del miedo y la traición.

CUARTO ACTO - REGRESO A LA NOCHE DE LA MUERTE DE ADRIANO

En el cuarto acto, al principio vemos a Adriano desolado por el conocimiento de la verdad, pero luego se levanta y actúa. Adoptará una venganza que será la perdición tanto del Imperio como de los deseos de Plotina de ser recordada eternamente. Firma el edicto para enviar tropas a Judea, atrayendo a Turbo a sus aposentos. Adriano obliga a Turbo a confesar el asesinato de Antinoo. Turbo alega que todo fue por Adriano y su legado, pero Adriano afirma que su legado no será la guerra, sino que amó. Muere y se eleva para convertirse en un dios junto a Plotina, Trajano, Sabina y Antinoo. Mientras los dioses están reflexionando sobre lo que será de ellos en el futuro, el coro presiona por todos lados, claramente dividido. Su debate sobre la religión ha fracturado al imperio. «¡A la guerra!», gritan, «¡a la guerra!».



HADRIAN

Ópera en cuatro actos

Música de Rufus Wainwright (1973)

Libreto de Daniel Mcivor

Con la colaboración especial de la Mapplethorpe Foundation

Estrenada en la Canadian Opera Company de Toronto el 13 de octubre de 2018

Estreno en el Teatro Real

Ópera en versión de concierto semiescenificada

EQUIPO ARTÍSTICO

Director Musical I Scott Dunn

Imágenes I Robert Mapplethorpe

Director de Escena I Jorn Weisbrodt

Diseñador de luces | John Torres

Diseñador de proyecto | Michael Worthington

Asistente del diseñador del proyecto | Cory Siefker

Programador de proyección | James Pomichter

Director del Coro I Andrés Máspero

Coro y Orquesta titulares del Teatro Real (Coro Intermezzo / Orquesta Sinfónica de Madrid)

REPARTO

Hadrian | Thomas Hampson

Plotina | Ainhoa Arteta

Antinous | Santiago Ballerini

Turbo | Rubén Amoretti

Sabina | Vanessa Goikoetxea

Trajan | Alejandro del Cerro

Fabius | Vicenç Esteve

Hermogenes | Gregory Dahl

Primer Senador | Pablo García-López

Segundo Senador | Josep-Ramón Olivé

Tercer Senador | David Lagares

Lavia | Berna Perles

Dinarchus | Albert Casals



Escúchala aquí





Fuentes: Teatro Real de Madrid

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


Suscríbete

Thanks for submitting!

bottom of page