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  • Foto del escritorPierrick Massé

TABARÉ de Tomás Bretón

Actualizado: 14 mar


DATOS PRÁCTICOS

Lugar: Teatro de la Zarzuela, Calle de Jovellanos, 4, Madrid

Fechas: los 4 y 6 de marzo 2022

Entradas: de 4 a 30 euros ver enlace


El Teatro de la Zarzuela rescata la ópera ‘Tabaré’ de Tomás Bretón tras 109 años de silencio.

Se ofrecerán dos funciones en versión de concierto los días 4 y 6 de marzo.


La dirección musical correrá a cargo de Ramón Tebar, uno de los maestros españoles más sobresalientes e internacionales


La obra, con grandes dificultades técnicas, demanda un elenco de protagonistas muy especial encabezado por Andeka Gorrotxategi, Maribel Ortega, Juan Jesús Rodríguez y Alejandro del cerro


‘Tabaré’, considerada como “una obra maestra intensa y hermosa”, se estrenó en el Teatro Real en 1913 y tras las tres funciones programadas cayó en el olvido





El Teatro de la Zarzuela cumple una labor fundamental en la preservación, estudio, recuperación y difusión de nuestro patrimonio lírico. Por esta razón, la programación de la ópera ‘Tabaré’ (bautizada por su autor como “drama lírico en tres actos”) se convierte en uno de los acontecimientos destacables de la presente temporada. La obra de Tomás Bretón, con libreto del propio compositor sobre la epopeya homónima del escritor uruguayo Juan Zorrilla de San Martín que le regaló en persona su poema, se estrenó en el Teatro Real el 26 de febrero de 1913 con un reparto de relumbrón encabezado por el idolatrado tenor Francisco Viñas en el papel principal. Fue un éxito rotundo, absolutamente unánime de acuerdo con lo que recoge toda la prensa de la época, pero la historia volvería a sorprender a propios y extraños con otra incomprensible y triste paradoja: después de las tres funciones de aquel esperado estreno, no exento de trabas y problemas, ‘Tabaré’ quedó sumida en un profundo silencio que la condenó al olvido aun siendo una de las obras predilectas del compositor. 109 años exactos han pasado de aquella premier, y eso hace que el viernes 4 (20h00), y el domingo 6 de marzo (18h00) sean días felices para nuestra lírica. La obra volverá a sonar más de un siglo después, esta vez en versión de concierto.


Dirigida por el maestro Ramón Tebar, sin lugar a dudas uno de los directores españoles más sobresalientes e internacionales –director principal de la Florida Grand Opera en Miami, de la cual ha sido director artístico y musical desde 2010; también en Estados Unidos director artístico y musical de la Ópera de Naples desde 2014; director principal asociado de la Orquesta de Valencia, de la que ha sido su director artístico y titular; y con una agenda repleta de compromisos de todo tipo por todo el mundo–, que se enfrenta a esta partitura de una exigencia extrema, tanto para él como conductor como para los cantantes. Por ello, para la adecuada interpretación de la obra, para llevarla a cabo con todas las garantías, es también imprescindible contar con un reparto de singular relevancia.


Así, el tenor Andeka Gorrotxategi interpretará el papel de Tabaré, indio mestizo, «superguerrero» invencible fruto y víctima de la violencia de rapto que implica una mejora de la raza al mezclar la sangre indígena con la europea tras la unión forzada, en su caso, de su madre Magdalena con su captor araucano. Tabaré es un héroe romántico, solitario, melancólico, soñador de causas imposibles, que se mueve entre dos mundos que al fin y al cabo le convierten en un inadaptado carente de hogar físico y cultural. Como Edipo, Tabaré es un héroe pasivo que huye de sí mismo y a quien solo le moverá a la acción el peligro que corre Blanca, joven blanca que despierta sus más recónditos instintos interpretada por la soprano Maribel Ortega, al ser raptada por el guerrero Yamandú, a quien pone voz el barítono Juan Jesús Rodríguez. Don Gonzalo, cruz y verdugo de Tabaré, será encarnado por el tenor Alejandro del Cerro, que completa el cuarteto de protagonistas a quienes acompañarán los barítonos Luis López Navarro y David Oller, el bajo-barítono Ihor Voievodin, el tenor César Arrieta, el también barítono Javier Povedano y la mezzosoprano Marina Pinchuk.


La Orquesta de la Comunidad de Madrid, Titular del Teatro, y el Coro Titular del Teatro de la Zarzuela, dirigido por Antonio Fauró, completan el cuadro artístico de esta histórica recuperación.



La importancia de ‘Tabaré’


‘Tabaré’, obra escrita en tan solo un año, es una composición de madurez que sintetiza el lirismo melódico de la tradición italiana, el tratamiento armónico de la ópera wagneriana y sonoridades propias del impresionismo. El propio Bretón la consideraba su obra más personal e independiente.


Como señala la musicóloga María Encina Cortizo, la ópera Tabaré, último triunfo lírico de Tomás Bretón, y su penúltima ópera, “es una obra maestra de un músico maduro de sesenta y tres años, considerado ya uno de los grandes compositores de su generación, la de la Restauración, que tanto contribuyó a regenerar el tejido cultural de la España finisecular.” Tarea está a la que Bretón se empleó a fondo y no solo a través de la creación, sino también de la gestión y la interpretación.


Para Tomás Bretón (1850-1923) el desarrollo de la ópera española era, en palabras de Cortizo, “además de una aspiración personal, un ideal patriótico necesitado de apoyo institucional, factor imprescindible para educar a un público dedicado entonces ‘exclusivamente a la política y a los toros’”, como escribiría el propio músico.


El tema sobre el que se desarrolla el argumento de ‘Tabaré’ no puede ser más particular: la lucha entre los indios charrúas (que poblaban en el siglo XVI lo que hoy es Uruguay) y los españoles. Una temática nada convencional –sobre todo para un compositor español– con libreto del propio Tomás Bretón basado en el poema épico homónimo de Juan Zorrilla de San Martín.


Bretón, pues, es el adaptador literario de un poema que, en opinión de Zorrilla, poseía ya carácter musical, con dúos de amor, cantos guerreros o crepusculares, coros de soldados y de salvajes. Aun así, Bretón reescribió casi por completo el texto poético, manteniendo solo nueve versos del original en el libreto operístico. El primer acto de la ópera, por ejemplo, es pura creación del compositor.


Ahora, después de 109 años de silencio, los espectadores de hoy tenemos la oportunidad de disfrutarla por primera vez.






Conoce la historia:


ACTO PRIMERO — Uruguay, siglo XVI. Un rellano bastante espacioso. Espesa y alta vegetación. — Dos ombúes a la derecha e izquierda. — En lejana perspectiva, lomas, y en lo más alto de ellas, hogueras. Grupos de indios recogen maleza y leña para hacer un lecho de muerte en que descansen los restos de Cayú, el caudillo muerto, cuyas hazañas cantan. Otro grupo llega conduciendo los restos de Cayú. En las cumbres arden las hogueras, llamando a los charrúas a honrar al héroe y a vengar su muerte, haciendo la guerra a los blancos. Los indios encienden hogueras en torno al cadáver de Cayú, practicando el rito funerario. Yamandú llega e impone a los charrúas que cesen en su duelo para pensar en su venganza contra el blanco. Los indios acogen las palabras de Yamandú con gritos de «¡Guerra!». Yamandú clava su lanza en un ombú y entona su odio a los blancos. Los indios le aclaman con ardor, pensando en sorprender a los españoles cuando estos duerman. El viejo cacique Siripo recuerda que falta Tabaré, que es noble, valiente y generoso. Yamandú le manda callar y dirigiéndose a los charrúas les dice que Tabaré es hijo de una blanca, de raza extranjera. Cuando Yamandú injuria a Tabaré aparece este, que se lamenta de que el pueblo charrúa no tenga elementos para luchar contra el Destino, pues los blancos son más fuertes y poseen medios para aniquilar a los Argumento compás de aquella canción, y acercándose a ella la dice que no tema ningún mal, pues diviniza con su presencia cuanto le rodea. Caminan hacia el campo, donde los blancos se hallan. Blanca, delante; Tabaré, detrás; ambos lentamente y pensativos. CUADRO SEGUNDO — Bosque. — Al fondo paisaje de lomas. Gonzalo, el Padre Esteban, Ramiro, Garcés, Damián y algunos soldados van en busca de Blanca. Gonzalo desvaría de dolor al pensar que Blanca está en poder de los charrúas. En su requisa por todo el bosque no han encontrado huellas de su hermana. Al fondo se divisa a Blanca y Tabaré, que van acercándose. Aparece Tabaré con Blanca desmayada sobre los hombros y la deposita al pie de la loma que termina en la escena. Gonzalo se abalanza sobre Tabaré y le hunde su espada en el pecho. Tabaré cae lanzando un grito. Blanca explica que Tabaré mató a Yamandú para defender su vida y su honor, protegiéndola con caballerosidad sublime. Todos se postran ante el cadáver del indio noble y el Padre Esteban le dedica una oración. Blanca abraza el cadáver y con intensa pena exclama: «¡Tabaré!». Extraído del programa del estreno y revisado para esta publicación:Teatro Real. Único programa oficial (Función 72ª de abono. 30ª del turno 1º. Año XVII, nº [88]. Madrid, 26 de febrero de 1913, pp. I-IV) indios. Todos aclaman a Tabaré por jefe; pero Yamandú no está conforme con esta elección. Tabaré desprecia los insultos de Yamandú; luego advierte a sus compatriotas lo aventurado de resistir a los blancos. En una poética estrofa recuerda a su madre. Al acabar se dividen en dos bandos los charrúas, y mientras unos siguen a Tabaré, otros aclaman a Yamandú. Ambos caudillos se muestran su odio. De improviso llegan los españoles y rodean a los indios, haciéndoles prisioneros.


ACTO SEGUNDO — San Salvador, primer asentamiento español en el río de la Plata. Ramiro, Garcés, Damián y Rodrigo hablan de los indios y de la santa protección que les dispensa el Padre Esteban, quien con su bondad evangélica los defiende. Comentan las fuerza y destreza de Tabaré, a quien suelen ver solo y pensativo vagar por aquellos lugares. Tabaré es protegido por Blanca, hermana de don Gonzalo, y el Padre Esteban. Blanca aparece y saluda a los soldados españoles, cuyo jefe es su hermano. Canta a la patria lejana y recuerda a su madre, terminando con estas palabras: «¡Oh, patria!, ¡Oh, Andalucía!». Tabaré se acerca a Blanca, y con temor alaba su belleza que le recuerda a su madre perdida. Luz reprocha a Blanca que se confíe al indio; pero el Padre Esteban estima que es obra de bondad el protegerle.

Llega Gonzalo. El Padre Esteban cuenta la historia de Tabaré, que es hijo de una española que acompañaba a Solís cuando este descubrió el Uruguay y que fue cautiva del indio Caracé, que la hizo su esposa. Su nombre era Magdalena. Viene la noche. Aparece Tabaré y, casi arrastrándose, llega a la empalizada, que salta. Ramiro y los soldados comentan el hecho y dudan si matarle; pero Ramiro aconseja la calma, ya que lo tienen en su poder.


ACTO TERCERO

CUADRO PRIMERO — Plazoleta de árboles. — Al fondo el gran río Uruguay. Tabaré camina errante, lamentándose de su sino. De improviso, después de oírse un rumor que crece tumultuosamente, irrumpe la escena indios e indias, que, ebrios de gozo, muestran armas, corazas, etc., cogidas a los blancos, y cantan su victoria. Yamandú viene, llevando a Blanca desmayada en sus brazos. Los indios se alejan y quedan solo en escena Yamandú y Blanca. Tabaré se ha ocultado. Yamandú intenta lanzarse hacia Blanca, y Tabaré se interpone, lucha con este y le da muerte. Blanca teme que Tabaré la cause algún daño y pide protección a la Virgen. Tabaré recuerda que su madre le mecía de niño al compás de aquella canción, y acercándose a ella la dice que no tema ningún mal, pues diviniza con su presencia cuanto le rodea. Caminan hacia el campo, donde los blancos se hallan. Blanca, delante; Tabaré, detrás; ambos lentamente y pensativos. CUADRO SEGUNDO — Bosque. — Al fondo paisaje de lomas. Gonzalo, el Padre Esteban, Ramiro, Garcés, Damián y algunos soldados van en busca de Blanca. Gonzalo desvaría de dolor al pensar que Blanca está en poder de los charrúas. En su requisa por todo el bosque no han encontrado huellas de su hermana. Al fondo se divisa a Blanca y Tabaré, que van acercándose. Aparece Tabaré con Blanca desmayada sobre los hombros y la deposita al pie de la loma que termina en la escena. Gonzalo se abalanza sobre Tabaré y le hunde su espada en el pecho. Tabaré cae lanzando un grito. Blanca explica que Tabaré mató a Yamandú para defender su vida y su honor, protegiéndola con caballerosidad sublime. Todos se postran ante el cadáver del indio noble y el Padre Esteban le dedica una oración. Blanca abraza el cadáver y con intensa pena exclama: «¡Tabaré!».






Fuente: Teatro de la Zarzuela


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