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  • Foto del escritorPierrick Massé

BALLET "FUEGO" de Antonio Gades y Carlos Saura

Actualizado: 12 mar


DATOS PRÁCTICOS

Fechas: 22, 23 y 24 de oct. del 2020

Entradas: De 21 a 170 euros ver enlace





Los próximos días 22, 23 y 24 de octubre, este último en sesión doble a las 17.00 y a las 21.00 horas, el Teatro Real inaugurará su temporada de danza con el estreno de Fuego, coreografía de Antonio Gades inspirada en El amor brujo, de Manuel Falla, y última colaboración del artista con el director de cine Carlos Saura, interpretada por la Compañía Antonio Gades, con la que también se quiere rendir homenaje al recientemente desaparecido Gerardo Vera, creador del espacio escénico y el vestuario de esta producción, por el que obtuvo el Goya en 1987 en la versión cinematográfica.


En Fuego, como en las demás obras de Antonio Gades, la coreografía y la música elegida ­-un collage de flamenco, temas del folclore español y música clásica- nacen de la dramaturgia teatral, con un discurso conceptual que late a lo largo de toda la obra, en la que los artistas bailan, actúan, cantan y tocan.


Con Fuego, el Teatro Real completa la obra coreográfica de Gades, recuperada hasta la fecha y de la que ya se  ha representado y grabado en DVD: Bodas de Sangre, Carmen, Fuenteovejuna y Suite Flamenca, disponibles en la plataforma audiovisual My Opera Player


La Compañía Antonio Gades, dirigida artísticamente por Stella Arauzo, contará con 26 artistas en escena,  entre músicos y bailarines, con Esmeralda Manzanas (Candela), Álvaro Madrid (Carmelo), Juan Pedro Delgado (El espectro) y Raquel Valencia (La hechicera) en los papeles protagonistas, y los cantaores Sara Salado, Alfredo Tejada, Enrique Bermúdez ‘Piculabe’ y Aser Giménez y los guitarristas Antonio Solera y Basilio García, en la partes de música flamenca.


Los fragmentos orquestales serán interpretados por la Orquesta Titular del Teatro Real bajo la dirección de Miquel Ortega.


Fuego, nace en 1989 como encargo del Teatro de Châtelet de París. Es  exponente del más puro sello Gades: “volver a la tradición si se quiere evolucionar”; una obra de transición entre los ya míticos montajes de Carmen y Fuenteovejuna, en la que se encuentran algunos recursos creados por el artista que por poco vistos nunca fueron repetidos y que constituyen, hoy en día, una sorpresa que hace que la obra mantenga su frescura.


Residente en Getafe. Directora artística Stella Arauzo

Antonio Gades hizo de la danza española un estilo universal con una amplísima capacidad expresiva. Esto le permitió llevar, a todos los rincones del mundo, sin utilizar las palabras, clásicos de la literatura mundial como Bodas de sangre de Federico García Lorca o Fuenteovejuna de Lope de Vega y Carmen que firmó junto a Carlos Saura y que ha quedado como una de las aproximaciones más reconocidas a este mito español y universal. Tras la muerte del coreógrafo en 2004, la Fundación Antonio Gades tiene como principales objetivos la difusión y conservación del legado del bailarín, auspicia la Compañía Antonio Gades y mantiene viva la escuela gadesiana: un lenguaje estético arraigado en la cultura popular y el arte de España, pero depurado en las vanguardias artísticas e intelectuales de la última mitad del siglo XX.

Fundación Antonio Gades

La Fundación Antonio Gades es una institución privada, sin ánimo de lucro, que tiene encomendados el mantenimiento, el cuidado y la difusión de la obra del coreógrafo y bailarín español. A tal fin, custodia y cataloga los fondos de un importante archivo documental relacionado con su vida artística, supervisa la reconstrucción de sus coreografías y edita publicaciones que profundizan en su obra. Además, promueve un importante programa pedagógico destinado a potenciar el conocimiento y el aprecio de la Danza Española y el Flamenco. Fundada en 2004 por el propio Gades, la Fundación está actualmente dirigida por su viuda, Eugenia Eiriz, que trabaja para el cumplimiento de los fines fundacionales con el apoyo de su cercano colaborador Josep Torrent y bajo la presidencia de María Esteve, actriz e hija mayor del maestro y Pepa Flores. En 2019, la Fundación Antonio Gades recibe la Medalla de Oro de la Academia de las Artes Escénicas de España por su "magnífica labor de conservación y promoción de la memoria del gran maestro de la danza española Antonio Gades".





EL ARGUMENTO

PRÓLOGO

Con el telón bajado, empiezan a escucharse los primeros compases de El amor brujo, aquellos que van a servir de tema para El Espectro.

Sobre esa introducción, se escucha un trepidante ritmo de zapateado y palmas que poco a poco se adueña del ambiente sonoro.

PELEA

El ritmo se vigoriza y acentúa todavía más cuando en la oscuridad del escenario, iluminados por haces de luz, vemos a una veintena de hombres que pelean utilizando navajas y bastones marcando con sus gestos el ritmo. Entre los que pelean, vemos a José, un tipo agitanado que maneja con habilidad de experto la navaja. Su adversario no le va a la zaga. Avanzan y retroceden hasta, que en un descuido de José, es apuñalado por su contrincante. José que está herido de muerte se tambalea. Su adversario, asustado, huye.

Todos los hombres dejan de pelear y abandonan el escenario dejando sólo a José. La luz se centra sobre él que, con exagerada lentitud, se va desmoronando. Al fin, cae José al suelo y allí permanece inmóvil, muerto. Es en ese momento cuando se escuchan los agresivos compases del inicio de El amor brujo de Falla y se hace un negro que se prolongará lo que dure la música.

TENDEDERO

El escenario se ilumina lentamente. El escenario está dividido en dos espacios definidos. A la derecha, se encuentra el destinado al tendedero. A la izquierda, el espacio reservado a los hombres. Amanece en el poblado y van entrando en el decorado los hombres que llevan sillas, guitarras, panderos y otros instrumentos de origen popular. Los guitarristas afinan sus instrumentos. Unos buscan el tono de una canción, otros arriesgan un paso. Todo en un ambiente relajado, sin prisas. Poco a poco, se va definiendo el ritmo y comienza una canción.

Van apareciendo sobre el escenario las mujeres coreando la canción, son jóvenes en su mayoría, y van vestidas con faldas y blusas de fuertes colores, llevan canastas con ropa recién lavada. Ahora domina la claridad, la blancura. Entre esas mujeres, está Candela, una joven atractiva, protagonista de esta historia. Mientras van tendiendo la ropa, las mujeres se divierten a costa de Candela, que se va a casar dentro de un mes con Carmelo. Cantan y bailan el tanguillo ¿Pa’ cuándo es la boda?.

El baile se vuelve más sensual y provocativo. Las mujeres se divierten. Aparece Carmelo que busca a Candela. Hay alboroto de las otras chicas que terminan por marcharse del lugar entre bromas y risas. Mientras Carmelo marca un apasionado paso a dos la luz cambia. Carmelo y Candela se abrazan y se escuchan los primeros compases de El Espectro.

De repente, como iluminando por un relámpago, aparece José, El Espectro, que viene del mundo de las tinieblas a perturbar a los enamorados. Candela no puede remediar la atracción que siente hacia él, y como si una fuerza interior le empujara, trata de ir a su encuentro, pero Carmelo se lo impide. A partir de ahora, El Espectro perseguirá a la pareja cada vez que estos traten de amarse.

NAVIDADES

Todo el mundo se ha reunido para celebrar las Navidades. Formando grupos familiares, a los que, ocasionalmente, se integran otras amistades, se sientan en las sillas de anea alrededor de los fuegos y, utilizando panderetas y panderos, zambombas y almireces, cantan y bailan con alegría villancicos y canciones de Navidad. Se ve a Candela y a Carmelo que participan en la fiesta cantando y bailando animadamente.

Cuando la fiesta está en su apogeo, aparece, iluminado violentamente El Espectro. Todo el mundo se inmoviliza, El Espectro desaparece con la misma rapidez que apareció. El tiempo parece detenerse para todo el mundo excepto para Candela, que como en trance, empieza a bailar la canción de Falla: Yo no sé lo que me pasa. Todos permanecen inmovilizados, paralizados, como sorprendidos en una instantánea fotográfica, mientras Candela baila entre ellos.

Cuando Candela termina el baile, vuelve la vida, el movimiento, el ritmo, las canciones y el ambiente festivo de antes, como si nada hubiera sucedido.

La fiesta continúa y todos se van marchando del escenario, excepto Candela a la que retiene en el lugar una fuerza misteriosa.

De nuevo, los compases de El Espectro. Aparece iluminado en una luz violenta. Candela trastornada, echa a andar hacia él. Bailan La danza del terror: un baile vehemente y ritualizado.

EL ROCIO

Hombres que hacen de caballo, con mujeres en sus grupas, aparecen en el escenario. Las mujeres desmontan y empiezan a bailar por sevillanas al son del pandero. La noche cae.

Los cuerpos buscan reposo, se tienden en el suelo. Una canción se escucha a lo lejos mientras que Candela y Carmelo bailan amorosamente un paso a dos entre los que duermen. Al final, se tumban abrazados.

El grupo se recoge y canta Tu mirá. Es el momento en que aparecen en el escenario por la derecha e izquierda Candela y Carmelo. Se aproximan con lentitud hasta que se encentran y, sin tocarse, giran el uno alrededor del otro en un baile amoroso, lento y ceremonioso. Y es, en ese momento, cuando se escuchan los compases que preludian a El Espectro. José surge de la oscuridad. Candela se levanta, va a su encuentro, baila con él. Carmelo se levanta, les ve y se integra en la danza. Candela y Carmelo ejecutan la danza.

LA HECHICERA

Cuando el baile termina, aparece Carmelo con la Hechicera. Se dirigen hacia donde se encuentra desolada Candela. Candela a la izquierda, Carmelo a la derecha, permanecen inmóviles mientras esta inicia su ritual.

Hace la Hechicera sus exorcismos. En el centro del escenario, aparece un haz de luz rojiza que simboliza el fuego. Suenan las primeras campanadas que anteceden a La danza del fuego. A su ritmo van apareciendo en el decorado todos los hombres y mujeres del poblado.

LA DANZA DEL FUEGO

Alrededor del círculo de fuego, se van ordenando hombres y mujeres. Con la excepción de Carmelo, todos bailan: Candela baila cada vez más ensimismada, contagiada por la intensidad de la música. El ritmo se acelera hasta el paroxismo. Candela entra en trance. Todos la rodean. Al límite de sus fuerzas, cae en el círculo de fuego desmayada, como muerta.

El fuego se extingue con lentitud. Todo el mundo se aleja de allí, dejando a Candela sola en el escenario. Carmelo se dirige hacia el cuerpo de Candela cuando el fuego está a punto de extinguirse. Se escuchan de nuevo los compases de El Espectro. ¿Será posible que La danza del fuego no haya podido conjurar el maleficio?

Se incorporan Carmelo y Candela y empiezan a bailar muy juntos La danza del fuego fatuo. El maleficio parece conjurado. Pero vuelven a escucharse los compases de la música de El Espectro y aparece. Pero esta vez, Carmelo está dispuesto a luchar contra él y consigue, aunque con trabajo, llevarse a Candela con él.

EL FINAL

Todo el pueblo acompaña a Candela y Carmelo para conjurar a El Espectro. Dejan en el centro a la pareja y se alejan para permanecer en la penumbra esperando los acontecimientos. En el centro de la escena, Carmelo baila con Candela un baile apasionado.

Aparece El Espectro acompañado de otros espectros, todos de negro. Imágenes del mal, del infierno, de la muerte. Frente a él, se organiza el pueblo: la vida. Todos cantan: Tú eres aquel mal gitano.

El grupo de espectros contraataca con un ritmo salvaje, tratando de dominar el espacio sonoro. El enfrentamiento es brutal. Las parejas de defienden por grupos. El espectro se enfrenta a Carmelo. Finalmente los espectros, vencidos, desaparecen.

Amanece y se escucha la canción de Falla: Ya está despuntando el día. Carmelo y Candela se abrazan. Se prepara la boda.

LA BODA

Los hombres se dirigen hacia Carmelo y lo levantan en hombros con los primeros compases de la alborea: Hermanita de mi alma. Los dos grupos se organizan alrededor de los novios y, como si fueran pasos de Semana Santa, los pasean por el escenario siguiendo el ritmo de la canción. Los dos grupos se separan. Alguien grita: “¡Vivan los novios! ¡Que bailen los novios!”

Candela y Carmelo bailan por tangos jaleados por todo el poblado.





Fuente: Teatro Real de Madrid


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